Discriminacion laboral basada en la homofobia

Discriminación laboral basada en homofobia

Este artículo cuando lo pensé al inicio, no era personal, ahora por un hecho que he pasado de discriminación laboral por homofobia, sí lo es.

La Discriminación laboral basada en homofobia, frena tu crecimiento

¿Por qué detener el crecimiento de los demás? Y esa es una pregunta que me he hecho los últimos días. ¿Por qué el ser humano, cuando no está de acuerdo con algo, se encarga de destruirlo. O en un caso menos grave, se encarga que no avance o que no funcione?

Esto se dá mucho para con los que somos parte de la comunidad LGBTI, es la famosa y muy odiada DISCRIMINACIÓN. Y que feo es, cuando esta situación de discriminación llega hasta tu lugar de trabajo.

Les decía que esto se volvió personal, y se los quiero compartir.
Llevo más de diez años trabajando para la misma empresa acá en mi país (no, lastimosamente no vivo en México), y sí, he aprendido mucho allí, eso no puedo negarlo. Gracias a este trabajo he conocido gente fantástica, he hecho muy buenos amigos.

El momento en el que todo se volvió complicado fue cuando decidí ir por un ascenso. Y es que yo sabía que podía lograrlo. Tengo la capacidad, la experiencia, conozco el funcionamiento de la empresa muy bien, hasta llegué a pensar que obtener un ascenso sería muy fácil. Pero, no contaba con el factor HOMOFOBIA.

Hice del conocimiento de mi deseo de obtener el ascenso a mis superiores, pero hubo muchas trabas en mi trámite de aplicación de ascenso. Situaciones que no tenía nada que ver con mi capacidad ni mi desempeño como empleado.

Fue un secreto a voces, pláticas de pasillo, comentarios que llegaron a mí sin buscarlos. Mis jefes en más de una ocasión, finalizaban las reuniones de trabajo y al retirarme iniciaban una segunda mini reunión, para discutir y argumentar los siguientes hechos; que nunca me habían visto ir a un evento de la empresa en compañía de un hombre, que siempre iba a trabajar en pantalones, que usaba botas y no zapatos de tacón alto, que no soy femenina y jamás he usado una blusa con escote, ni me maquillo.

Parecía que eso era lo que más sobresalía sobre mí. Mejor dicho, ellos esteban más interesados en estas cuestiones. Sentí que eso me puso la etiqueta de «ser diferente» y me volvió candidato no apto. Ni siquiera para ser considerada como aspirante al cargo.

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La Discriminación laboral basada en homofobia. Lugar de rechazo

Mi récord laboral estaba limpio. Yo era una de las mejores en la empresa. Tampoco había ningún tipo de llamada de atención, o alguna queja de clientes. Pero aun así, un día, recibo un correo electrónico por parte de la gerencia. En lugar de darme un ascenso me trasladaban al interior del país.

Tengo que comentar aquí, que trabajar en el interior del país (lejos de la capital), no es muy bien visto. De hecho, en la empresa, un traslado al interior sin haberlo solicitado, se hacía como castigo a una situación de trabajo. También por un error grave cometido por el empleado trasladado. Y eso sí, mientras más lejos te envíen de la capital, más complicada es tu situación, y eres más “despreciado” eres por los jefes. (Nadie quiere ser trasladado).

Pero no, en ese correo a mí me dijeron que era: “Por mi gran experiencia laboral. Porque querían fortalecer el trabajo de las plantas de producción que están en el interior del país. Y mi colaboración allá, ayudaría a lograrlo”.

Todo esto, yo lo sentí como homofobia disfrazada de apoyo para superación.

Claro que intenté pedir explicaciones sobre mi traslado. Pero la única respuesta que tuve fue: “Son órdenes superiores y ya me habían explicado los motivos en el correo electrónico”.

No negaré que me enojé mucho con el hecho que me enviaran al interior del país. Yo y todos en la empresa entendían el motivo real para hacerlo. No era para fortalecer el trabajo en otra zona.

Pretendían que yo me acercara a pedir que no me trasladaran, y así, para revertir mi traslado, ellos pudieran profundizar sobre mi situación personal.

No hubo despedida por parte de mis compañeros, ya que me notificaron el día viernes al medio día que yo debía estar el lunes en la mañana en mi nuevo lugar de trabajo.

En el interior, las personas me recibieron muy bien. Mi trabajo me seguía gustando y trataba de hacerlo lo mejor posible. Sin embargo llegaban chismes, tanto al pueblo como a los clientes, de supuestas anécdotas mías en la capital, que ponían en duda mi juicio y que tenían que ver con mi orientación sexual.

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Ascensos que no llegan

Mi trabajo me dio la oportunidad de conocer muchas personas que realmente valen la pena. Entre esas personas, mis jefes de áreas que cubren producción a nivel nacional. Ellos tratan con grandes clientes, incluso a nivel internacional y claro; YO QUERÍA ESTAR ALLÍ!

Pensé que esa era una gran oportunidad para demostrar todo mi potencial y por supuesto para poder explotar todas mis habilidades.

Yo intentaba salir de esa zona y volver a la capital. Traté de incorporarme a grupos aún más especialistas en nuestra producción. Hablé con varios de estos jefes con quienes tenía muy buena relación y ellos consideraban que yo podía hacer un muy buen trabajo.

Sin embargo, no contaba con algo; Todos los requerimientos, aplicaciones a ascensos ó cambios de todo tipo, tenían que ser revisados por el Gerente Regional. Él tenía que aprobar que yo fuera enviada a otra zona, con otro cargo y con otras responsabilidades.

Pero ese Gerente Regional, fue el que me envió al interior como forma de doblar mi ánimo y pretender que con esa acción yo iba a hacer publica mi orientación en la empresa, ya que eso era lo que el ansiaba oír de mí, todo por satisfacer su curiosidad, su morbo y su misoginia.

Voy a Finalizar diciéndoles que el traslado de regreso a la capital, después de 3 años seguía sin suceder.
Esto me hizo pensar que quizás mi lugar ya no era ese. Era tiempo para despegar hacia otro lugar. Creo fielmente que en la vida todo tiene un tiempo exacto.

Pero creo que el miedo que sentimos por empezar de cero otra vez, deberíamos usarlo como trampolín a cosas mejores.
Y así fue, renuncié de ese trabajo a finales del año 2019, ahora soy “freelance” y me va muy bien. Todos estos rechazos fueron el motor para saber que yo era capaz de mucho más y que en ese lugar no iba a lograr mis sueños.
Hice conexiones con empresarios que me conocieron cuando yo trabajaba para aquella empresa y no han dudado en ofrecerme trabajo con ellos.

Quiero decirles a todos los que estén pasando por discriminación laboral basada en homofobia, ¡QUE SEAN FUERTES!, que el miedo no los detenga, sino que sea un empuje a seguir sus metas.

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